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El Blog de Daniel Higa Alquicira

Sustancias estimulantes en el deporte de la antigüedad

9 Diciembre 2013, 11:44am

Publicado por daniel.higa.alquicira

El sueño de cualquier  atleta es ser el más fuerte, el más rápido y el más grande. Desde el origen de la humanidad la fortaleza y la resistencia física han sido cualidades muy valoradas e incluso, han sido motivo de veneración entre las sociedades, lo que ha originado una búsqueda incesante por llegar a ser el mejor.

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Sin duda una de las mayores referencias deportivas son los antiguos atletas griegos, que lograban la gloria gracias a sus hazañas deportivas a través de las cuales se convertían en seres prácticamente inmortales y poseedores de grandes beneficios económicos, sociales y políticos.

Y a pesar de que la honorabilidad de los atletas era algo muy valorado en el mundo antiguo griego, está documentado que muchos de ellos utilizaban y consumían productos con la única finalidad de aumentar su capacidad y su fortaleza física, lo que les permitía tener mayor posibilidades de obtener el triunfo y pasar a la historia como  grandes héroes nacionales.

Para la época de oro de la Grecia Clásica,  Filóstrato y Galeano señalan en sus textos que era “común el empleo de estimulantes y la ingestión de extractos de plantas, infusiones y otros medios empleados por los atletas para aumentar su fuerza entre los corredores de fondo, saltadores y luchadores que participaban en los Antiguos Juegos Olímpicos”.

Entre las sustancias más comunes se encontraban comer hongos alucinógenos, semillas de sésamo, jalea real y vino; especias de la planta de la adormidera y bebidas hechas a base de hierbas con propiedades estimulantes.

Pero también consumían testículos de animales, penes de toro; bebían sangre de grandes mamíferos y consumían altas cantidades de carne con la idea de que esto les proporcionaba mayor fuerza muscular.

Esto se aprecia en el testimonio de Milón de Crotona, en el que asegura que los atletas olímpicos “(…) trataban de aumentar su fuerza ingiriendo grandes cantidades de carne de distinta calidad, según el deporte practicado: saltadores, carne de cabra; lanzadores y boxeadores, carne de toro; luchadores pesados, carne y grasa de cerdo”.

Esto se consideraría como los precursores de los esteroides androgénicos anabolizantes (EAA) de la actualidad, ya que estos órganos contienen grandes cantidades de testosterona.

Y aunque no hay evidencia de que estas prácticas estuvieran prohibidas por la leyes de aquella época, según algunos historiadores afirman que fue uno de los principales motivos para que los juegos atléticos fueran suspendidos por el gobernador romano Toedosio en el año 395 D.C., al afirmar que las trampas de los atletas eran ya inadmisibles y que iban en contra del espíritu deportivo.

Pero los romanos también utilizaban sustancias estimulantes en sus competencias, y al menos hay evidencia histórica de que los jinetes de carreras de cuadrigas dotaban a sus caballos de bebidas herbarias que les daba más potencia y resistencia.

Al igual que los antiguos griegos, los galdiadores romanos ingerían grandes cantidades de carne y órganos sexuales de caballos y toros para aumentar su potencia física. Todo esto combinado con bebidas alcohólicas, mieles y jaleas.

En otros contextos, los pueblos americanos también ingerían cosas para aumentar su resistencia, como la hoja de coca -sobre todo los pueblos que vivían en zonas muy altas de Sudamérica- o los hongos alucinógenos como el peyote en los pueblos guerreros de Centroamérica..

Pero el uso de sustancias de estimulantes han sido parte del desarrollo de la humanidad y ha estado presente en civilizaciones tan antiguas como la china o la egipcia.

Hay evidencia gráfica e histórica de que los antiguos pueblos chinos los personajes más poderosos masticaban ramas del árbol de ephedra, precursora de lo que ahora es considerada una sustancia prohibida conocida como efedrina. Para el grueso de la población que realizaba trabajos forzados o incluso competían en alguna actividad deportiva, era frecuente el uso del ginseng para resistir el esfuerzo físico.

Otras civilizaciones poderosas como las que se desarrollaron en la región nórdica, incluían el consumo de pieles y carnes de animales para aumentar su fuerza. Así, en las leyendas mitológicas, los berserks  lograban aumentar hasta doce veces su fuerza por medio de la sustancia bufotenina, obtenida de la piel de determinados sapos, cosa que imitaron los guerreros y navegantes vikingos.

De esta manera, el ser humano ha utilizado a lo largo de siglos productos que le han permitido aumentar su fuerza y su resistencia. Sin embargo, con el desarrollo científico y la elaboración de sustancias sintéticas, las cosas cambiaron y el uso de de estos estimulantes se ha convertido incluso en un problema de salud pública por los daños permanentes que causan en las personas que los consumen.

De ahí la necesidad que tienen los organismos internacionales que rigen el deporte competitivo de implementar sistemas de detección y prevención del doping en los atletas, con la finalidad de evitar el uso desmedido de sustancias prohibidas y sus consecuencias, tanto individuales como de tipo social.

http://daniel-higa-alquicira.suite101.net/

twitter@danielhiga_al


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