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El Blog de Daniel Higa Alquicira

La reforma a las telecomunicaciones, una nueva oportunidad para la sociedad

telecomunicaciones.jpgEn una semana cambió el panorama de las telecomunicaciones en México. Con la presentación de la reforma de la ley de telecomunicaciones, se abre una esperanza para que todos los mexicanos tengamos la posibilidad de tener acceso a banda ancha, internet, más opciones en radio en televisión y una mayor y verdadera competencia.

Sin duda esta es una  de las acciones más importantes que ha realizado el gobierno de Enrique Peña Nieto en los pocos más de 100 días que tiene como mandatario. Esta iniciativa, que muy pronto se convertirá en ley, ha tenido una buena aceptación entre los diversos sectores de la sociedad, incluso hay un video circulando por la red donde periodistas, activistas, políticos y artistas,  apoyan esta propuesta que la consideran como “histórica”.

Tres beneficios prácticos son los que plantea el gobierno federal como ejes rectores de esta nueva ley. Fortalecimiento del derecho a la libertad de expresión e información y el acceso a todos los medios y servicios de comunicación, incluyendo las nuevas tecnologías. Mayor competencia en televisión,  radio, telefonía celular y servicio de datos; y la creación de tribunales especializados en la materia, además de fortalecer la Comisión Federal de Competencia y COFETEL.

Cabe destacar que esto es un golpe directo a los llamados poderes facticos, sobre todo a las televisoras y los medios de comunicación, que se habían convertido –al menos así actuaron en el proceso electoral pasado-,  como un contrapeso muy poderoso e intocable que puso en tela de juicio la legalidad y las normas electorales que rigen al país.

Modificar la forma de competencia en materia de telecomunicaciones había parecido, por lo menos en los dos sexenios panistas, como un hecho que no podía suceder debido a que las televisoras y el principal proveedor de telefonía fija en el país, nunca iban a permitir que les tocaran sus reinos.

Peleas, demandas legales, fusiones de Televisa y Azteca para formar un frente único en contra de Telcel y Telmex; sabotajes políticos ante cualquier indicio de licitar nuevas cadenas de televisión abierta y un gobierno débil y maniatado, fueron los indicadores que nos hicieron comprobar que estos personajes eran los que decían y determinaban cómo eran las reglas de su juego, a pesar de estar trabajando sobre un bien público y patrimonio de la nación.

Algo  sucedió, ya que ahora, con esta nueva ley que va contra los monopolios,  la exclusividad de servicios, la limitación de opciones para la sociedad y que abre una nueva forma de competencia, nadie –ni Televisa ni TV Azteca ni Grupo Carso- repelaron o hicieron sus berrinches acostumbrados.

Muy al contrario, todos muy decentes aceptaron las nuevas reglas de juego, se autodenominaron “competidores limpios” y que buscan mejores beneficios para la sociedad y todos – ahora sí-, no tiene problemas por competir y dar servicios de mayor calidad a mejores precios.

¿Qué les sucedió? ¿Qué los hizo cambiar de opinión, por qué relajaron su postura altanera y retadora en contra del estado para mostrar ahora una cara de “civilidad” y “juego limpio”? Estás son de las cosas extrañas que suceden en la política y en los negocios en México, de un día para otro todo cambia y se acomoda según los intereses.

Pero hablando en el terreno social, esta ley de telecomunicaciones es un buen principio para ampliar las opciones a la sociedad. Ya no solo se trata si una cadena de cable o satélite transmite o no los canales de televisión abierta, es una oportunidad de que todos los medios de comunicación se comprometan para producir el contenido que muchos sectores de la sociedad vienen exigiendo desde hace muchos años.

También será –en la medida en que se materialice-, el trampolín para que la gran mayoría de la sociedad alcance a las nuevas tecnologías. Que en su vida diaria tengan la oportunidad de interactuar con eso que hasta ahora sigue siendo limitado y exclusivo para un sector muy reducido. Internet, banda ancha, gadgets e incluso teléfonos celulares de última generación, podrán ser más accesibles y con esto se abrirá el mundo para muchos.

Pero no solo se trata de los medios de comunicación, de las empresas y de las leyes, ahora como sociedad tenemos que asumir la responsabilidad de exigir mejores servicios, de cambiar de proveedor si hay mejores ofertas y mayor calidad, de experimentar las nuevas tecnologías y, sobre todo, dejar de pensar que todo lo que pasa en el mundo es lo que dice Televisa, TV Azteca o cualquier otro medio.

Si funciona esta ley –como todos esperamos-, la sociedad entonces entrará en una nueva era en donde habrá múltiples opciones y plataformas para estar informados. No será fácil ni rápido, pero es muy importante que las nuevas generaciones tengan como derecho fundamental el acceso a las nuevas tecnologías, a la información y que se fomente, se respete y se aplique en su vida diaria la libertad de expresión a través de cualquier medio disponible.

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