Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El Blog de Daniel Higa Alquicira

El poder de los medios de comunicación

16 Septiembre 2012, 19:38pm

Publicado por daniel.higa.alquicira

policia federal secuestro rescateHace una semana  la Ciudad de México vivió algo inusual y que puso en alerta a varias colonias colindantes con el Estado de México. Al más puro estilo orweliano, se vivió una especie de psicosis colectiva en donde prácticamente se paralizaron las actividades cotidianas de ciertas zonas del  poniente debido a los rumores de posibles ataques del crimen organizado en contra de la sociedad civil.

Los primeros rumores corrieron por las redes sociales el jueves por la noche en donde aseguraban que comandos armados –posiblemente de la Familia Michoacana- pasaban robando y amenazando a los ciudadanos de algunas colonias de Neza y Ecatepec.

Al día siguiente los medios tradicionales hicieron una cobertura extensa para corroborar estos hechos y sin embrago, solamente pudieron comprobar que la gente tenía miedo, muchos locales comerciales estaban cerrados y muchas escuelas reportaban altos índices de inasistencia de alumnos.

Pero hay tres cosas muy interesantes que surgen de estos hechos. Hablando en el plano comunicativo, se dieron situaciones que los teóricos considerarían propias de convertirse en objetos de estudio por el impacto que tuvieron en la población.

La primera y la más discutida fue el papel que juegan las redes sociales en la actualidad. Si bien es cierto que fue a través de estos sitios en donde se empezó a difundir este tipo de rumores, la realidad indica que no fueron ni las únicas ni el medio más poderoso para expandir y provocar entre la población las reacciones de miedo y angustia que vimos.

Y a pesar de que el Estado de México y el Distrito Federal son dos de las entidades con mayor uso de internet y con mayor acceso a las redes sociales –  como consecuencia de la densidad poblacional y por la infraestructura existente-, esto no fue el único detonante como se le quiere achacar.

Por otro lado, los medios tradicionales hicieron una cobertura de los hechos desplegando a reporteros en las zonas señaladas y entrevistando constantemente a ciudadanos y autoridades tanto del Estado de México como del Distrito Federal.

Todos los medios coincidieron en que no sucedía nada e incluso, culparon a las redes sociales de ser las únicas causantes de las situaciones de temor que vivieron los colonos de Neza, Ecatepec e Iztapalapa.

Pero en medio de la información oficial donde se aseguraba que no pasaba nada y los post en las redes sociales en donde se aseguraba que sí había ataques y robos, se encontraba la población que no alcanzaba a distinguir cual era la dimensión real de los hechos y que prefirió tomar sus precauciones.

Es decir, las redes sociales no pudieron ser las únicas culpables porque no tienen el impacto –cuantitativamente hablando- que tiene la televisión por ejemplo. Por muchos usuarios que pueda haber en las redes sociales, no alcanzan el nivel de penetración que sí tienen otros medios tradicionales.

Sin embargo, la televisión y la radio –medios de comunicación supuestamente más utilizados para informarse en México- no pudieron tampoco frenar la psicosis de la gente. Aseguraban que no pasaba nada. Confrontaban información, acudían a fuentes calificadas, entrevistaban a las autoridades y ni así pudieron ser la herramienta que pusiera calma y tranquilidad en las personas.

¿Qué pasó entonces? Una hipótesis puede ser que la gente efectivamente ve masivamente la televisión, pero en casos como estos ya no les cree. No basta con ser líder en audiencias, la realidad indica que el grado de influencia es muy bajo y la gente sigue manteniendo muchas dudas con la información que difunden sobre este tipo de temas.

Ni las redes sociales fueron las únicas culpables ni los medios tradicionales son lo suficientemente influyentes para contrarrestar la información de las redes. ¿Qué pasó entonces? Entonces sucedió un hecho poco aclarado pero que fue fundamental para expandir las dudas y los miedos: el famosos “radio pasillo”, la transmisión de información boca a boca entre los colonos.

Que pasaban con altavoces diciendo que se escondieran y que cerraran negocios porque ya casi llegaban los bandidos, sucedió en muchas colonias. Que mientras en una colonia un grupo robaba negocios –que esto efectivamente pasó-, en otras calles aledañas anunciaban los hechos y prevenían a la gente.

Yo recibí una llamada el jueves por la tarde y en medio de ella, se escucharon gritos y la persona con la que hablaba –que se encontraba en Ecatepec- me dijo que afuera de su casa estaban asaltando negocios, que dos camionetas habían cerrado la calle y que incluso hubo disparos.

Hechos así fueron difundidos de persona en persona, de colonia en colonia hasta que se convirtió en un rumor generalizado de que estaba muy peligroso el ambiente por aquellas zonas y de que sí pasaba algo. Sin embargo, esto fue muy difícil de comprobar, tanto por las autoridades como por los medios de comunicación.

Y si a esto le agregamos que vivimos en un ambiente de violencia continua, de miedo constante y de angustias frecuentes, todo se conjugó para que la psicosis se expandiera como pólvora entre la población de las zonas afectadas como de toda la Ciudad de México.

La persona que me llamó en medio de un asalto –según me contó-, planteaba preguntas muy interesantes. ¿Por qué sucedió esto? ¿Si la gente de esas zonas está acostumbrada a la violencia, por qué se atemorizó de esta manera, cuando en la colonia –se refiere en donde vive- al menos una vez por semana matan a una persona? ¿Qué pasó entonces?

Creo que las respuestas pueden ir en función del objetivo del ataque. Ya no impacta que un joven –presuntamente vinculado con el crimen organizado- muera al menos cada semana, eso se vería como normal. Pero por el contrario, sí provoca temor que los criminales vengan a atacar a la sociedad en general y a quitarles su patrimonio y sus bienes.

Se empiezan a generar situaciones que finalmente se pueden catalogar como una variante del terrorismo. Es decir, se atemoriza a la sociedad y ésta reacciona con niveles de pánico exacerbados… Pero todo es gracias a la intimidación que vivimos a diario y los muertos que vivimos a diario.

Finalmente estamos en una “guerra” que es violenta, genera violencia y puede derivar en violencia psicológica colectiva, como fue lo que pasó hace una semana....

http://daniel-higa-alquicira.suite101.net/

twitter@danielhiga_al

Comentar este post