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El Blog de Daniel Higa Alquicira

El misterio de los desaparecidos en la Zona Rosa

10 Junio 2013, 11:51am

Publicado por daniel.higa.alquicira

desaparecidos-zona-rosa.jpgComo en una película “hollywodense”, once jóvenes desaparecieron de un antro de la Zona Rosa si dejar ningún rastro de cómo sucedieron los hechos. Al parecer, lo único cierto es que estuvieron en el Heavens After entre las siete y las 10 de la mañana del domingo 26 de mayo y después ya nadie los vio. 

Este es un suceso que está poniendo de cabeza a las autoridades del Distrito Federal porque no tienen evidencia de nada. No hay evidencia de un secuestro masivo, un levantón, una venganza, una equivocación. Solamente desaparecieron sin que nadie sepa cómo pasó. 

Los once jóvenes (más otra joven que también pudo haber desaparecido en el mismo lugar pero que en la denuncia levantada no se especifica si fue en este antro) viven en Tepito. Según las versiones de sus familiares, todos se dedican a alguna labor comercial en ese barrio y ninguno tiene vínculos con el crimen organizado o narcotráfico. 

Sin embargo, la PGJDF y algunos medios ya confirmaron que al menos dos de los desaparecidos son hijos de dos de los líderes (actualmente presos pero que algunos aseguran que siguen operando desde adentro) más importantes de un grupo de narcotraficantes, narcomenudistas y extorsionadores de Tepito que empezó a funcionar hace más de una década. 

Otro dato aislado es que posiblemente estas desapariciones tienen algún vínculo con el joven asesinado en la colonia Condesa el pasado 24 de mayo, afuera del Bar The Black, en donde Horacio Vitel Ángel fue acribillado supuestamente por intentar vender droga al interior de este reciento. 

Algunos medios de comunicación han relacionado estos dos hechos como la consecuencia de los conflictos que tienen al interior del grupo delictivo denominado “La Unión” y que opera precisamente desde el barrio de Tepito. 

Pero nada queda claro y todo se enreda aún más cuando el único supuesto testigo de los hechos y que fue quien dijo que un grupo armado se los había llevado, ha desaparecido también. Según el testigo que declaró en el Centro de Atención para Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA), fueron subidos a camionetas con logotipos parecidos a los de alguna dependencia “federal” y los hombres armados parecían “agentes federales”. 

Todo esto ha convertido la desaparición de estos jóvenes en un misterio aún sin resolver. Mientras tanto, sus familiares han tocado las puertas de todas las dependencias (SSPDF; PGJDF, PGR, CNDH, CDHDF) en busca de que alguna autoridad les de una buena noticia pero ninguna ha confirmado ni un operativo oficial ni que haya alguna pista por donde buscarle. 

Y tienen razón y están en todo su derecho los familiares de estos muchachos al exigir que las autoridades respondan, que les den solución a este conflicto y que les devuelvan a sus hijos con vida. Desgraciadamente estas exigencias las hemos escuchado en los últimos años como un cruel lamento que a veces se pierden en el mar de actos violentos que inundan la vida de este país. 

Pero algunas cosas quedan al descubierto gracias a este hecho. Que la Ciudad de México es razonablemente segura y que no tiene los niveles de violencia y delincuencia como las de otros estados del país, es cierto; pero que operan grupos del crimen organizado en pleno Distrito Federal esto es innegable. 

Además, actos como estos son evidencia de que los grupos criminales –porque queda claro que la desaparición no fue hecha por agentes federales o del DF- tienen la capacidad de armar este tipo de “operativos” sin ningún problema a plena luz del día y en una zona céntrica de cualquier ciudad de México. 

Es muy grave lo que pasó en la Zona Rosa. Primero por la cuestión humana y el hecho de que desaparezcan personas aparentemente inocentes, lo que es indicio de que algo en el país no funciona y que los niveles de inseguridad son desmedidos. 

Después, porque si es cierto que estos jóvenes no tienen relación con el crimen organizado y son víctimas de una supuesta venganza entre mafiosos, abre la posibilidad de que se desencadene una serie de actos violentos cada uno justificado por un hecho anterior, cosa parecida a lo que han sucedido en otros estados del país. 

Ojala que pronto se resuelva este enigma y que sea satisfactorio para los familiares de los desaparecidos. Mientras tanto, seguirá la angustia para las familias de los once o doce jóvenes que desaparecieron en un acto que hasta el momento, ninguna cámara de video vigilancia pudo notar, ninguna persona en la calle pudo distinguir y sin testigos que puedan confirmar alguna versión de los hechos.  

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