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El Blog de Daniel Higa Alquicira

El indulto contra la inmundicia; el caso de Alberto Patisthán

6 Noviembre 2013, 10:05am

Publicado por daniel.higa.alquicira

El indulto concedido por el Presidente Peña Nieto al profesor Alberto Patisthán Gómez para que después de 13 años de prisión recobrara su libertad, ha sido la noticia más destacad y agradable de los últimos días.

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Condenado a 60 años de prisión por supuestamente haber sido el ejecutor de una emboscada a policías municipales mientras iban de Simojovel al poblado de El Bosque en el estado de Chiapas, donde se dispararon más de 100 balas y murieron siete oficiales.

Esto sucedió el 12 de junio de 2000 en el paraje Las Lagunas de Las limas. Siete días después, fue detenido Alberto Patisthán, arraigado y acusado de estos asesinatos. Luego vino un proceso judicial lleno de irregularidades, inconsistencias, falsedades y tortura psicológica y física al profesor tzotzil, para que finalmente la justicia se volviera en su contra para indicarle que prácticamente pasaría el resto de su vida en prisión.

“Tendría que haber sido una especie de Rambo para poder hacer todo eso de lo que me condenaron”, dijo Patisthán en una entrevista cuando se encontraba en el CERESO No 14 conocido como “El Amate”.

Y finalmente el tiempo, su perseverancia, el apoyo social y  una acción sorprendente de Peña Nieto, pusieron a Alberto Patisthán fuera de prisión luego de 13 años de cárcel que incluyeron un traslado dolorosísimo al CERESO de Guasave Sinaloa, y una merma considerable en la salud de este luchador social.

Pero dentro de esta historia se esconde un caso más de injusticia y de la vulnerabilidad a la que estamos expuestos los ciudadanos si caemos en las garras de un sistema judicial corrupto, inoperante, sucio y lleno de prejuicios como el que existe en México.

No importaron las pruebas en descargo de las acusaciones, los argumentos ni el descaro con el que se llevó su juicio. Las autoridades judiciales actuaron como sucede en otros tantos casos, ya que no les importó llevar un juicio justo y respetando todos los derechos civiles y humanos del presunto culpable, sino que solamente ratificaron la acusación que ya habían hecho contra él una vez que lo detuvieron.

 Tal cual lo exhibió la película Presunto Culpable. Es decir, se reprodujo de cierta manera lo que le sucedió a Toño –el protagonista de esta cinta-,  cuando recuerda lo que le dijeron los policías una vez que lo detuvieron: “ya te agarramos y ahora te chingas”.

Una frase que sintetiza de forma muy clara la realidad del sistema de justicia en México: no importa si cometiste o no el delito, lo que importa es que te señalen como culpable porque si es así, entonces literalmente “ya te chingaste”.

Otra gran frase para dimensionar lo que pasa con la justicia en México es la que dijo el Subcomandante Marcos cuando la Suprema Corte de Justicia negó la liberación de Patisthán. En esos días el Sub Marcos publicó: “El sistema de justicia reedita su ridiculez (que rima con Cassez) al negarle al profesor Alberto Pathistán Gómez la libertad, y así condenarlo por ser indígena en el México del siglo XXI…”

La lucha social y la solidaridad con sus hermanos indígenas llevaron a Alberto Patisthán a prisión como una “venganza política”, como él mismo lo ha señalado. Pero paradójicamente, gracias a esta labor social fue que la comunidad nacional e internacional conoció su caso, intervinieron defensores de derechos humanos –como Amnistía Internacional (AI) y el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, entre otros- en diferentes instancias en busca de su libertad y el apoyo de la comunidad fue un factor importante para conseguir el indulto.

Sin embargo, ejemplos como este se multiplican por miles en todo el país, pero desafortunadamente no tienen ni el apoyo ni los reflectores que tuvo este caso para que organizaciones sociales intervengan en su defensa.

Una tristeza para la sociedad que la justicia en México sea vaga, anodina y vengativa con ciertos sectores vulnerables por su situación cultural o socioeconómica.

Pero más allá de la alegría que causa que un caso como el del profesor Patisthán se resuelva de esta forma, también está el componente político que representa una decisión así para el Presidente, ya que México está “reprobado” en la materia de derechos humanos por organismos internacionales, lo que constituye un grave riesgo –o consecuencia lógica para algunos- debido a la  situación tan violenta en la que vivimos actualmente.

 

De tal forma que el gobierno mexicano necesitaba dar un mensaje claro al mundo y qué mejor que indultar a un profesor indígena y un luchador social que fue condenado –ahora sí- injustamente. De esta forma, los puritanos de la justicia dicen que se vulnera la independencia del poder judicial con esta decisión, pero lo cierto es que un indulto así no vulnera su independencia, sino más bien exhibe de forma elegante lo criminal que pude llegar a ser una justicia como la que tenemos en México –con sus honrosas excepciones, claro está-.

http://daniel-higa-alquicira.suite101.net/

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