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El Blog de Daniel Higa Alquicira

El costo de la violencia en México

21 Noviembre 2013, 11:02am

Publicado por daniel.higa.alquicira

Dadas las condiciones actuales que vivimos en México, la  violencia y la inseguridad son dos temas prioritarios que preocupan a la sociedad. Todos podemos suponer que esta situación genera un clima adverso para el desarrollo social y tiene un impacto directo en la productividad y crecimiento económico del país, sin embargo, no hay datos precisos que dimensionen esta realidad.

no + sangre

En la inauguración de la Sexta Reunión de Hitos de la Campaña Mundial de Prevención de la Violencia, la Secretaria de Salud federal, Mercedes Juan López, utilizó cifras que pusieron en alerta máxima a los medios de comunicación y a los analistas, ya que la funcionaria señaló que “cada año, a nuestro país la violencia le cuesta entre el ocho y el 15 por ciento del Producto Interno Bruto en daños materiales, pérdida de productividad, atención médica, rehabilitación por discapacidades, servicios de seguridad y falta de inversiones”.

Cifras sin duda alarmantes. Pero dada la controversia que causaron estos números, que a pesar de que el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Pablo Kuri Morales, explicó que eran cálculos hechos a través de los datos obtenidos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y  del estudio “Social and Economic Cost of Violence” elaborado por el Instituto de Medicina de Estados Unidos, el gobierno federal prefirió corregir lo dicho para evitar más polémica.

Así, en un comunicado de prensa, fue la propia Secretaría de Salud federal la que señaló que se apega al dato oficial de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública 2013 que lleva a cabo el INEGI, en donde se señala que el costo nacional estimado como consecuencia de la inseguridad y el delito es de 1.3% del PIB.

“Se precisa lo anterior, toda vez que la doctora Mercedes Juan, Secretaria de Salud, dio a conocer cifras sobre el costo de las lesiones de causa externa que incluyen muertes por homicidios, accidentes de tránsito, suicidios, caídas, ahogamientos, quemaduras y envenenamientos, derivadas de supuestos y proyecciones de fuentes no oficiales que calculan los daños de muerte por estas razones… Se ofrece una disculpa por la confusión generada”.

Pero esta confusión vislumbra un panorama sombrío. Porque por un lado las cifras corregidas seguramente no fueron un confusión o un cálculo erróneo, sino son los números que están manejando dentro de la propia Secretaría de Salud y por eso mismo consideran que  la violencia se está convirtiendo en un problema de salud pública.

Y no se trata solamente de los efectos generados por el crimen organizado o las consecuencias de la “lucha frontal” contra el narcotráfico, sino que la violencia –de todo tipo y no necesariamente física- está inmersa en la vida cotidiana de todos los mexicanos, lo que genera invariablemente un desequilibrio individual, familiar y social.

Insultos, maltrato, discriminación, golpes, acoso psicológico y emocional, entre muchas de sus variantes, son la constante en la interacción diaria de los mexicanos. Es decir, violentamos continuamente el entorno con estas acciones.

Estamos en una confusión grave y reduccionista de la violencia. Solamente la percibimos y la contabilizamos según el número de asesinatos, secuestros o extorsiones. Hemos llegado al extremo de minimizar hechos como los descritos en el párrafo anterior y no considerarlos como actos violentos que en mayor o menor medida afectan la vida de las personas.

Si Mercedes Juan se equivocó en las cifras no se equivocó en la percepción. Conceptualmente tiene razón cuando dijo:  “tenemos que erradicar todo tipos de violencia, como los que se ejercen contra las mujeres, de adolescentes, en el noviazgo y adultos mayores, que son maltratados incluso por su propia familia, así como evitar más homicidios y suicidios, porque puede ser prevenible”.

Es difícil cuantificar que costos económicos tienen estas modalidades de violencia, pero lo que sí es cierto es que van generando sociedades con enfermedades crónicas –sobre todo psicológicas  y emocionales- que en unas décadas serán un problema de salud pública. Cosa parecida a la obesidad y diabetes, que en su momento no fueron tomadas en serio y ahora son las dos enfermedades más comunes y con un costo de presupuesto altísimo para atender sus efectos secundarios.

Así pues, la violencia es una bomba de tiempo que está por convertirse en un problema grave de salud pública. Hacía falta poner al descubierto y en la mesa de las discusiones las consecuencias que genera la violencia, asumida desde un punto de vista amplio y en un contexto de interrelaciones y efectos.

Una equivocación –o tal vez no- ha puesto el tema de la violencia en la agenda nacional. Lo preocupante es que se minimizó nuevamente y nos quedamos con la idea general de que la violencia es única y exclusivamente igual a un delito como robo, amenaza, fraude, asesinato, etc.; un error que puede ser muy costoso para la salud y el bienestar social, que no solamente con estrategias de seguridad pública se van a poder controlar. 

http://daniel-higa-alquicira.suite101.net/

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