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El Blog de Daniel Higa Alquicira

Después de la tormenta en Guerrero

1 Noviembre 2013, 15:43pm

Publicado por daniel.higa.alquicira

Dicen que después de la tormenta viene la calma. Pero en regiones como La Montaña del estado de Guerrero, después de la tormenta sigue la desgracia. Los indígenas de esta región han perdido todo –literalmente todo- debido a las tormentas que provocaron “Ingrid” y “Manuel” y que dejaron decenas de muertos, comunidades enteras desparecidas y mucha hambre luego de su paso por esta entidad.

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Ahora, luego de que zonas como Acapulco o Chilpancingo han retomado casi en su totalidad las actividades cotidianas, la región de la Montaña vive una de sus peores crisis alimentarias y humanitarias de las últimas décadas.

Con asistencia oficial escasa, abuso de autoridades locales para la distribución de los víveres; manejo político de las despensas y la ayuda humanitaria, y hasta amenazas de muerte para los que denuncien estas tropelías, los indígenas de esta zona siguen siendo los olvidados de la historia.

Recientemente el Consejo de Comunidades Damnificadas de la Montaña de Guerrero - que articula a más de 100 comunidades afectadas por la tormenta “Manuel” y el huracán “Ingrid”-, denunciaron en la Ciudad de México la realidad que están viviendo y  la sordera que existe por parte de  las autoridades municipales, estatales  y federales, para resolver esta situación de alerta humanitaria.

Según el gobierno federal, hay un partida especial de 470 millones de pesos para atender a los indígenas de la zona de La Montaña de Guerrero; sin embrago, algunas comunidades de los pueblos Me’phaa, Na Savi y Naua de la Montaña, no han recibido a la fecha ningún tipo de ayuda oficial.

De igual forma, la administración federal ha anunciado que todos los caminos hacia las comunidades de Guerrero, aún las que quedaron totalmente incomunicadas, ya están en funcionamiento.

Pero el Consejo de Comunidades Damnificadas de la Montaña de Guerrero niega esto y asegura que rutas de vital importancia para ellos permanecen cortadas, como la parte baja de la carretera Tlapa – Marquelia, de Tres Marías a El Rincón; o bien como el camino intermunicipal que conecta a Huehuetepec, municipio de Atlamajalcingo del Monte, con Chilixtlahuaca, municipio de Metlatónoc.

Nombres que seguramente nunca habíamos escuchado o leído y que forman parte de ese olvido en el que han vivido esos pueblos, que si no es por las desgracias de este tipo, jamás sabríamos que existen. Son como una realidad aparte del México moderno y próspero del S XXI.

Pero si fue un motivo de orgullo –como siempre lo ha sido- la solidaridad de la sociedad civil al donar toneladas de ayuda y víveres para los damnificados de estos fenómenos meteorológicos;  un motivo de vergüenza, enojo e indignación es la forma en que los políticos y autoridades locales han manejo la desgracia para beneficiarse personalmente.

Muchas de las despensas que se armaron y se empacaron con manos voluntarias desde la Ciudad de México, fueron a parar a bodegas, auditorios y hasta las casas particulares de presidentes municipales o políticos locales, que nomás porque tienen “poder”, acapararon la ayuda e incluso han amenazado a la sociedad de “asesinar a los que denuncien” estos hechos.

Así sucedió en el municipio de Acatepec, donde el Presidente Municipal Juan Paulino Neri  y el ex Alcalde y ex diputado local Raymundo Gutiérrez García, ambos perredista, decomisaron dos mil despensas en un auditorio durante tres semanas, hasta que autoridades indígenas abrieron por la fuerza la bodega donde el Ayuntamiento acumulaba arbitrariamente estas despensas para repartirlas entre la población.

Ejemplos como este se están documentando y así se comprueba una vez más la realidad en la que vivimos. Un país donde existe mucha pobreza material y una clase política aún más pobre por la falta de valores, corrupta y alejada completamente de la sociedad.

Es decir, la peor desgracia –además de ser pobres, indígenas y olvidados- para la gente de La Montaña de Guerrero, no es necesariamente la hambruna y los daños causados por “Ingrid” y “Manuel”, sino vivir en un país en donde nadie los oye, los ve ni los respeta.

La mayoría de los muertos registrados en Guerrero han sido de La Montaña. Al menos 40 personas fallecieron en esta región, lo que representa una tercera parte del total nacional y prácticamente la mitad del número de decesos en el estado, si tomamos en cuenta que en esta entidad suman 78 muertes y  los datos proporcionados por el gobierno federal son de unas 130 personas en todo el país.

La alerta aún no pasa en la región de La Montaña de Guerrero. Hay alarma ante una posible hambruna por la pérdida de las cosechas de maíz y café –unas 100 mil toneladas de grano de exportación-, lo que implica que estas familias no tienen forma de producir ni forma de vivir; y la falta de programas para la reconstrucción de las comunidades y caminos puede provocar una crisis humanitaria de dimensiones insospechadas con cientos de desplazados. Quien dijo que después de la tormenta venía la calma, se equivocó rotundamente…

 

http://daniel-higa-alquicira.suite101.net/

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